Caraterísticas generales del árbol de té
El árbol del té pertenece al orden de las gutiferas, familia de las ternstroemiáceas (teáceas). Se distinguen 3 variedades principales:
- El Camellia Sinensis Sinensis, que crece en China, Tibet, Japón, Federación de Rusia, Irán y Turquía.
- El Camellia Sinensis Assamica que se encuentra principalmente en las regiones sometidas a los monzones como, por ejemplo, el noreste de la India.
- El Camellia Sinensis Cambodiensis o Lasiocalyx que, como su nombre indica, es originara de Camboya.
El árbol del té es un árbol de hoja perenne que puede alcanzar, en estado silvestre, de 10 a 15 metros. Sin embargo, con el fin de facilitar la cosecha de sus hojas por las recolectoras (siendo las más altas las mejores), se talla a unos 1,10 metros del suelo. Esta operación se realiza aproximadamente cada 3 años.
El árbol del té crece generalmente en regiones tropicales o sub-tropicales. Las condiciones ideales de cultivo son un clima húmedo, una irradiación solar de un mínimo de 5 horas diarias, una humedad del aire entre 70 y 90%, lluvias abundantes y regulares durante todo el año (una media de aproximadamente 1500mm/año, situandose el ideal entre 2500 y 3000mm/año). Sin embargo, tolera, según las variedades, algunas variaciones de estos principios generales, como en los casos del árbol de té del caúcaso (43° Norte) y del árbol de té de la Argentina (27° Sur). Crece mejor en los suelos con PH ácido (4,5 à 5,5), bien drenados. De hecho, una tierra empapada podría ocasionar la putrefaccion de las raíces. Si las condiciones de cultivo son buenas, no es sorprendente encontrar árboles de té en altitudes de hasta 2000-25000 metros.
La conservación de las hojas del té
Uno de los secretos más importantes para obtener una buena infusión, es la conservación de las hojas.
Las hojas del té tiene “la virtud” de acaparar los olores de todo lo que le rodea, por lo que deberemos tener algunas protecciones:
- Evitar situarlo en sitios húmedos o cercanos a productos muy olorosos (por ejemplo café).
- Evitar la exposición a la luz durante un periodo de tiempo prolongado.
Por ello es conveniente adquirirlo en envases que ofrezcan suficiente garantías (cajas metálicas o cerámicas, bolsas completamente opacas a ser posible aluminizadas), rechazar aquellas que tengan ventanitas donde se pueda apreciar el producto y las bolsas de plástico.
El paladar lo agradecerá
Como controlar la teína
Cuando procedemos a la elaboración del té podemos regular sus niveles de teína. El secreto está en el tiempo de reposo de la planta dentro del agua.
La teína es una sustancia de rápida disolución en el agua caliente, por tanto si la dejamos poco tiempo la concentración será elevada, por tanto tendrá una cantidad elevada de ésta, llegando al organismo de manera rápida.
Si por el contrario, dejamos reposar más tiempo la infusión, el aroma del té será más fuerte, pero los taninos habrán tenido más tiempo de disolverse en el agua, retrasando la absorción instetinal de la teína.
La elaboración de las flores de té
A pesar que la camellia sinensis (es decir la planta del té), es un arbusto que genera flores de color blanco y aromáticas, cuando hablamos de flores de té nos referimos a un proceso manufacturado en la mayoría de las ocasiones realizado a mano consiguiendo un producto exclusivo y de una belleza inigualable.
Existen una gran variedad de flores de té, con hojas de té blanco, té verde, etc., que en función de la forma que se elaboren y las hojas complementarias que se utilicen proporcionan diferentes formatos y sabores.
La calidad y las propiedades del té es idéntica a una infusión clásica, por tanto deberemos seguir el mismo proceso de elaboración a la variedad base seleccionada.
Se trata sin duda de una forma de sorprender a nuestros invitados, ofreciéndole un producto hoy por hoy prácticamente desconocido al gran público.
Para una perfecta presentación se recomienda servirlo en una copa o taza de cristal transparente, introducir previamente la infusión y posteriormente proceder a introducir el agua caliente. Pasado un pequeño periodo de tiempo podemos observar como la bola o forma cerrada inicial se va abriendo hasta proporcionarnos unas formas de flores muy bonitas.
La ceremonia Japonesa del Té
El origen de la ceremonia japonesa del té se remonta a un milenio atrás aproximadamente, cuando los nobles japoneses incorporaron esta bebida a sus ritos mundanos. Además de competir en cuanto a calidad y belleza de los utensilios, que revelaba el estatus social de una familia, elaboraron una larga y compleja ceremonia denominada Cha no you.
El ritual, cuyo espíritu ha sobrevivido hasta nuestros días, empezaba con la bienvenida silenciosa que brindaba el anfitrión a sus invitados desde la puerta del jardín.
Muchos nobles tenían una casita de té separada de la vivienda para esta celebración, decorada con un centro de flores sencillas que no debía tapar el cesto que contenía.
Una vez reunidos, se encendía el fuego y se ofrecía a los invitados una comida ligera a base de sopas, legumbres y dulces. Terminada la comida, se retiraban los platos y los comensales se aseaban las bocas y las manos.
Acto seguido, el anfitrión ponía tres cucharadas de té verde en un bol y añadía un poco de agua caliente.
Cuando la masa estaba ya bien ligera, el anfitrión ofrecía el recipiente al huesped de honor, que apoyaba el bol en la palma de la mano izquierda y lo sujetaba con los dedos de la derecha.
Tras un primer sorbo, era costumbre que el anfitrión preguntase al huesped de honor su opinión sobre el té servido y este, a su vez se interesara por el origen y variedad de la planta. Después el huesped pasaba el bol al resto de invitados.
Cuando todos los comensales habían probado el té, siempre en el silencio más absoluto, la ceremonia concluía.
Este bello ritual persiste, si bien de otra manera, en el Japón actual y tiene unos códigos muy rigurosos. En la conversación, no se habla de política ni de otros temas que puedan dar lugar a la polémica o incomodar a los invitados.
Así mismo, el anfitrión y los invitados deben abtenerse de alabar a ninguno de los presentes.
Las casas de té están decoradas con extrema austeridad, primando la elegancia de las formas sobre los detalles irrelevantes. El silencio, la armonía, la atmósfera en general es esencial para llevar a cabo este rito de rescatar la calma al final de un día ajetreado.
Teamania
